Rueda de aromas
La sensación siempre está. Confiá en lo que sentís y compartilo.
Acercá la copa, pensá a qué te recuerda y buscalo en la rueda. Empezás por el centro y vas hacia afuera: de lo general a lo preciso, hasta dar con la palabra.
1 Familia. La primera impresión: fruta, flores, hierbas, especias, tierra o los años de crianza.
2 Técnico. El nombre con que la llaman las catas: fruta, floral, especiado.
3 Categoría. Un paso más cerca: frutos rojos, cítricos, flores blancas, tostado.
4 Descriptor. El aroma exacto: frambuesa, jazmín, pimienta negra, café.
Para qué sirve
Una ayuda-memoria para la nariz, y para los recuerdos.
01
Ponerle nombre
Ese aroma que te suena y se te escapa. Buscás en la familia que se le parece, y la palabra aparece.
02
Charlarlo en la mesa
Con palabras en común, el vino se comparte más fácil. Cada quien siente algo distinto, y todo suma a la charla.
03
Encontrar el próximo
Si un vino te gustó por sus frutos rojos o su toque de especias, ya sabés qué pedir. Contanoslo en Epicúrea y buscamos otro que vaya por ahí.
04
Volver a un momento
El vino de aquella sobremesa, de ese viaje, de un brindis con amigos. Las palabras que le encontraste quedan anotadas, y cada vez que las leés, volvés a esa mesa.